

Al contemplar el cielo y todo cuanto me rodea;
sentir el viento sereno de la mañana,
así con esa frescura se renueva nuestro amor,
amores tengo muchos, pero tu eres el principal.
La voz que reconozco en el canto de las aves
y en murmullo del viento,
en el despertar del día en todos esos sonidos
que me dicen que ha iniciado
un nuevo día.
Mi corazón late apresuradamente pues una
vez mas estaremos juntos,
para compartirte un día mas de fe,
revistes mi ser con esperanza .
Estoy aquí y me aferro cada día
a esta vida, a este sueño eterno en
que me encuentro sumida.
1 comentario:
Es un poema crepuscular, de renovación y fe. Cada nuevo día es en si mismo un acto de fe para el que decide vivirlo. Me recuerda al poema de Neztahualcoyotl, el Rey poeta:
Amo el canto del zenzontle,
pájaro de cuatrocientas voces.
Amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano: el hombre.
AP
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